El Real Decreto 193/2023, en vigor desde marzo de 2023, establece las condiciones básicas de accesibilidad en los espacios culturales para personas con discapacidad. Los espacios públicos o con financiación pública dedicados a las artes escénicas deberán ser accesibles (con bucles magnéticos, subtitulado y audiodescripción) desde el 1 de enero de 2025, mientras que los privados tendrán de plazo hasta el 1 de enero de 2030.
El decreto contempla un año de carencia para que los locales que aún no cuenten con estos sistemas puedan incorporarlos, y prevé sanciones a partir de 2026 si los espacios públicos no cumplen las normas.
Según Israel González, director del Centro Español del Subtitulado y Audiodescripción (CESyA), ya existen muchas salas adaptadas y tecnologías capaces de ofrecer subtítulos automáticos y audiodescripciones, aunque todavía presentan algunos fallos. Subraya que la accesibilidad depende tanto de los espacios como de las compañías teatrales, responsables de ofrecer una programación inclusiva.
González destacó la importancia de diseñar los espectáculos accesibles desde el inicio y de involucrar a personas con discapacidad en la creación artística. Además, recordó que acceder a la cultura es un derecho, por lo que las medidas de accesibilidad deben ser obligatorias, independientemente de su coste o del número de beneficiarios.